miércoles, 19 de diciembre de 2007

Familia II


Hoy no he podido evitar recordar un comentario de una de las visitantes de mi pequeño bosque, la Viuda de Tantamount.


Un filólogo árabe, Ibn Sida, escribió allá por el siglo XI sobre la familia:



Ama a los lobos y odia a los parientes;

posponlos a las víboras y escorpiones.



Y no sigo para evitar que la plataforma pro-familia me denuncie o el Vaticano me pida explicaciones....

8 comentarios:

M dijo...

La plataforma y el Vati, están muy ocupados poniendo el Belén, y no habra replica....

Creo que voy a sonar poco correcta, pero siempre he creido que la familia, es un accidente geográfico.

Me cuesta creer en un vínculo que necesita santifiarse para perdurar, que se resquebraja por la opinión de un externo o sucumbe en el reparto de una herencia.

Con mi hijo he descubierto un amor infinito, que sé que no será reciproco.

Supongo que asi, en tres generaciones, es como se cierra el circulo de amor entre padres e hijos.

B x C

Dardo dijo...

Mi Sr. Barón; está visto que la aristocracia (aquí incluyo a la Sra. Marquesa Viuda de Tantamount) recela de lo familiar. Y a mi que me da que donde hay algo de odio o disgusto es que hay algo de amor o aprecio.

No voy a ser yo quien enmiende nada a un lexicógrafo musulmán. Pero una duda me asalta: La gran tribu romana (el pueblo romano), todos esos clanes, ¿ no proceden de Rómulo y Remo amamantados por una loba capitolina?. El mito etrusco fundador descansa en una familia que tiene origen en una formidable Loba.

No es que esto sea una réplica. Tómelo como un apunte. Nuestra Marquesa Hilda habla de accidente geográfico y algo de verdad hay en esta metáfora. Todos sabemos que a los amigos los elegimos. Pero los padres, los hermanos de sangre y, los políticos, son como formidables cordilleras y ríos que impiden de alguna manera el despliegue de nuestra velocidad vital que necesita de la meseta del lobo estepario.

Me creo que ambos son en el fondo más familiares de lo que podrían confesar. Otra cosa es que no le gusten los "belenes" familiares que se forman por estas fechas y también en otras. Yo también sería de su opinión. Hizo muy bien Vd. en volar del nido; porque eso es lo natural; y también lo es que Vd. tenga la dicha de formar un refugio donde lo conforten y conforte.

Saludos cordiales.

Cósimo dijo...

Me encanta la gente incorrecta.

El problema con la familia, como con otras cosas en la vida, es que es inevitable.

Yo, sin embargo, pongo emocionalmente más enfasis en las generaciones que no he conocido, quizá por eso mismo, porque no las he conocido...

Cósimo dijo...

Bienvenido Dardo a mi pequeño bosque.

Sus comentarios son de una profundidad y sutileza encomiables.

No puedo hablar por los herederos de Tantamount, por mi parte no hay emociones demasiado agitadas respecto a mi familia, menos en estas fechas, menos a estas alturas, pero confieso que nuestra querida marquesa al menos, y quizá algo al contrario que yo, ha podido desarrollar en un sentido que cree efímero un sentimiento muy profundo con, al fin y al cabo, un familiar... aunque ahora que lo pienso, un hijo no es un familiar.

En fin Dardo, me va a dejar usted pensando y reflexionando más de lo que hubiera creído o deseado sobre este asunto...

Dardo dijo...

No especule demasiado estimado Barón; no me haga demasiado caso, y regocíjenos con su creación que sublima esta realidad siempre imperfecta.

Al fin y al cabo todo es efímero según el Eclesiastés. Vanitas vanitatis....¡Vanidad de vanidades, todo vanidad! ¿Qué saca el hombre de toda la fatiga con que se afana bajo el sol? (Eclesiastés 1, 2-3).

No es que le incite al Carpe diem; simplemente participarle mi sugerencia para que se adapte a este tiempo estructuralmente fugitivo donde los únicos anclajes inmortales están en los ideales (en la caverna de Platón).

Ya le digo, Barón, no se "ralle" como dicen en lenguaje de germanías; no se "ralle" y sálvese y sálvenos con algún que otro pedazo de estética.

Saludos.

M dijo...

Señores,

Lo suyo, está de Dios.
No seré yo quien tercie en esta retorica.

Atentamente,
Hilda.

Cósimo dijo...

No por favor Hilda, siga terciando, si no en estas cosas, que no sé si son de Dios, de sus ángeles o de su vecino del sótano, en cualquiera que usted desee y estime oportuno.

Saludos

Rfa. dijo...

La mayoría de las veces practico un parentesco frío y lejano, pero confieso que siempre he envidiado a las familias que se traen un aire a las piñas.